Pulpo a la gallega

El pulpo “a la gallega”, como su nombre lo sugiere, es un plato perteneciente a la gastronomía típica de la Comunidad Autónoma española de Galicia, sin embargo, y debido a su gran popularidad y exquisito sabor, se ha extendido por todo el territorio español convirtiéndose en uno de los platos insignias de la cocina ibérica.

El pulpo a la gallega es un plato especial para ambientes festivos, de ferias, tales como las romerías de El Bierzo y de Galicia, de aquí es precisamente de donde proviene su nombre o denominación de Polbo á feira o Pulpo á feira.

En la región central de Argentina, primordialmente en su capital Buenos Aires y en algunas de sus provincias más importantes como Santa Fe y la propia Buenos Aires, el consumo del pulpo a la gallega es bastante común durante la celebración de la Semana Santa. La preparación de este pulpo consiste básicamente en dejarlo cocer por un período de tiempo determinado al interior de una olla de cobre, esto con el fin de que la carne ablande, aunque en algunas ocasiones también se suele congelar con antelación (para ablandar el nervio) y en otras lo que se suele hacer es golpearlo en diversas oportunidades en contra de una superficie sólida.

Generalmente, el popular cocido de pulpo se hace en tres ocasiones, o sea, se sumerge en una salmuera hirviendo, luego se saca y así sucesivamente durante tres veces. El pulpo bien cocido aún conserva su piel, por lo cual se deja en reposo al aire libre durante 15 minutos aproximadamente antes de servirse.

El proceso de cocer el pulpo al aire libre en las ollas de cobre se requiere que sea hecho por mujeres llamadas “pulpeiras”, esta ha sido la forma tradicional de prepararlo. Las pulpeiras generalmente tienen un domingo asignado en ciertos pueblos de la provincia de Ourense, día en el cual cocinan el pulpo al aire libre en las calles para que la gente pueda disfrutar de su exquisito sabor en su más tradicional estilo.

Luego de que las rodajas de polvo 1 cm de grosor son cocidas, se coge un poco de pimentón y se espolvorea en la superficie, acompañándolo, en algunas ocasiones, con patatas con piel cocidas y cortadas a la mitad. El pulpo a la gallega debe servirse normalmente caliente, sobre una tabla de madera en rodajas, rociado con aceite de oliva, pimentón y un poco de sal gorda. Igualmente, se incluyen palillos de madera que hacen el papel de tenedores para que los clientes puedan disfrutar de las exquisitez e inigualable sabor de las rodajas de pulpo o mejor, del pulpo a la gallega.

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